COBÁ: IMPONENTE CIUDAD MAYA QUE SUBYUGA A LOS TURISTAS

La joya de Cobá es la pirámide Nohoch Muc, que es la más alta de la Península de Yucatán, México, con 42 metros de altura y escalones de piedra irregular… Cobá, en sus años de esplendor, llegó a albergar a 50 mil habitantes del pueblo maya…

Por MALINCHE

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de Septiembre — 2018.-  La Riviera Maya en las costas del Caribe Mexicano, ofrece una gran cantidad de magníficas opciones para el turismo internacional. Una de ellas es visitar la zona arqueológica de Cobá, una imponente ciudad maya del período clásico de nuestra era, cuando los mayas vivieron su esplendor cultural en este estratégico lugar, que se conserva en óptimas condiciones.

En aquel grandioso período cultural, Cobá llegó a albergar a 50 mil habitantes, quienes se establecieron en este histórico punto geográfico por estar rodeado de lagos que abastecían de agua a su floreciente ciudad.

Desde Cancún o Playa del Carmen, se ofertan atractivas excursiones para visitar Cobá, singular zona arqueológica enclavada en una zona selvática, frente a un magnífico lago y un pequeño poblado con pintorescos restaurantes de comida típica yucateca, que hacen las delicias de los comensales situadas frente al hermoso lago, permitiendo disfrutar del paisaje natural que se contempla en la tranquilidad del entorno.

LOCALES DE
ARTESANÍAS
MEXICANAS

No faltan los locales de bellas artesanías mexicanas que con su atractivo colorido y belleza parece que engalanan aún más el paisaje, especialmente ofertando piedras de obsidiana y cuarzos que tienen gran demanda entre los turistas que gustan llevarse una piedra mágica de este lugar tan lleno de encantos y misterios.

Cobá es una palabra de origen maya, que quiere decir “agua agitada por el viento” o “rodeado de humedad”.

EXPERIENCIA
INOLVIDABLE

Arribar a esta imponente zona arqueológica es vivir una experiencia inolvidable: una zona selvática, aunque muy calurosa, con caminos de tierra blanca, abundante vegetación, construcciones de templos de piedra y el reto de caminar para recorrerla bajo la sombra de los árboles, envuelto en los sonidos naturales del entorno y el color verde de la selva, aves exóticas volando por sobre las copas de los árboles y la promesa de encontrar, después de caminar dos kilómetros, la JOYA DE COBÁ: LA PIRÁMIDE NOHOCH MUC, que es la más alta de la Península de Yucatán, con 42 metros de altura y escalones de piedra irregular… Una cuerda, en el centro, permite que los intrépidos que se animen a subirla se ayuden con ella a escalar y a bajar.

EN LA CIMA DEL
MUNDO MAYA

El premio, al llegar a la cima, es único e irrepetible: dejarse impresionar por la inmensidad de la selva y estar en la cima del mundo maya, contemplando desde allí el maravilloso panorama que logra vislumbrar el audaz escalador.

CONTEMPLAR EL
MAGNÍFICO PAISAJE

La caminata es larga, calurosa y no todos están dispuestos a realizarla a pié, por lo que se ofrece la renta de bicicletas para los que deseen hacer el recorrido de esa manera. Otra opción es la bici-taxi, en donde hay un asiento para dos persona, con un amable conductor maya que, además, ameniza el recorrido con una interesante charla acerca de Cobá.

De manera que todos pueden llegar a este imponente lugar donde se encuentra la JOYA NOHOCH MUC y animarse a subir para hacerse acreedores del premio de contemplar el magnífico paisaje desde la cima de esta histórica ciudad.

UNA EMOCIÓN QUE
HAY QUE VIVIR

Cobá es una zona arqueológica mística, plena de belleza, historia y cultura que devela sus secretos a través de sus construcciones, sus piedras, sus imponentes templos, lugares estratégicos elegidos por los mayas para construirlas… La distribución es subyugante y, al parecer, el cosmos tuvo mucho que ver con la certera alineación que exhiben y que los guías hacen notar con precisión.

Una experiencia que hay que vivir, explorar y percibir en el lugar para sentirlo a plenitud y salir de la zona complacido con tal aventura que, aunque breve, queda profundamente grabada y deja un sabor más que agradable al viajero, al turista que tuvo este encuentro lleno de misticismo… por la inolvidable impresión de estar en esta inmensidad selvática donde antaño vivieron en gloria y majestad los pueblos mayas.